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martes, 17 de enero de 2012

Grandes Joyas del Ayer: SkyRoads

En el artículo de hoy de las “grandes joyas del ayer” vamos a irnos un poco más atrás en el tiempo personal, a un juego que realmente conocí hace muchos, muchos años, pero que sin embargo no jugué hasta hace unos pocos años atrás. Sin dar más vueltas, por ahora, presentamos SkyRoads.

Este fue un título lanzado por Creative Dimensions, y desarrollado por Bluemoon en 1993 para DOS, y consiste en un juego de “carreras” cuyo género en la web es mostrado como el de “plataformas”.

SkyRoads es un juego bastante curioso y llamativo, ya que a pesar de que se titula “Roads”, en el título no jugamos ninguna carrera per se, sino que mas bien consiste en recorrer unos trayectos espaciales conformados por todo tipo de plataformas, en las que deberemos manejar la nave para llegar al final sin chocar, sin que se acabe la gasolina o el oxígeno.
Sus controles son muy fáciles, ya que consiste solamente en usar las flechas del teclado para mover la nave, acelerarla y detenerla, y la barra espaciadora para hacer saltar el vehículo.

Los gráficos son bien simples, y la pantalla cuenta con una vista del interior de la nave, a pesar de que el resto de la misma es vista en tercera persona, ya que vemos a la nave allí en la pista. Los recorridos están compuestos por diferentes obstáculos de colores, como se ven en la foto, y en muchos casos, cada piso de diferente color provocará diferentes reacciones en la nave (el verde claro la hará acelerar, el verde oscuro la frenará, el rojo claro la destruirá y otros le llenarán el oxígeno o la gasolina). Además de eso, las pistas contienen túneles y pozos, además de un fondo llamativo que va variando a medida que se avanza en el juego.
La música, por otro lado, no es nada del otro mundo, típica de los juegos de aquella época, con esa calidad tan característica, pero con melodías interesantes que no serán de las mejores. Además, el juego cuenta con algunos efectos de sonido que adornan la partida, nada más en ese aspecto.

Podría decir que la jugabilidad es bastante buena, por cierto. Controlar la nave es bastante cómodo y fácil de aprender, lo que hace que este juego se vuelva un poco adictivo. Además, el título cuenta con una buena cantidad de pistas, divididas en diferentes zonas, así que para aquellos que se entusiasmen con el título, podrán tener para rato, además de que existe una expansión llamada XMAS-Special, que agrega mucho más.

Su expansión salió un año después, en 1994, y solo se diferencia del anterior en la gran dificultad de algunos niveles.
Además, en la web se podrán encontrar clones como unos tales “Tasty Static” o “Orbit-Hopper” que sinceramente no superan al original.

Como decía al principio, SkyRoads fue un juego que conocí de muy niño en casa de un primo, y debo decir que fue un juego con un concepto que realmente llamó mucho mi atención. Sin embargo el tiempo hizo que no lo jugara, además de que en aquellos tiempos conseguir un juego para la PC no era tan fácil como a día de hoy, y lo disfruté realmente ya bastante crecidito, aunque no puedo recordar muy bien cuándo ni cómo fue que el juego llegó a mis manos.
Fue una partida tan adictiva como frustrante, ya que el nivel de dificultad del título es bastante algo y casi imposible en algunas pistas, pero nada que una buena práctica pueda lograr.
No caben dudas de que SkyRoads es una gran joya que ha sabido cómo atrapar a los jugadores con su originalidad y sus buenas características gráficas y de manejo. Vale la pena probarlo para todos aquellos que nunca lo conocieron, y para los que sí lo han hecho, quizás sea un buen momento para recordarlo.
Hasta la próxima.

martes, 1 de noviembre de 2011

Grandes Joyas del Ayer: Big Red Racing

Ya van dos grandes joyas del ayer (The Sims y FIFA ’98) que personalmente me han transportado atrás en el tiempo. Hoy ha llegado el día de ir aún mucho más atrás, a presentar un juego de carreras del que he visto muy poca información en Internet, lo que me llama la atención, como que nadie lo conociera, pero que sin embargo, en Uruguay tuvo su momento de auge ya que un periódico local, El País (si la memoria no me falla) o Úlimas Noticias, lanzó este juego como una promoción de vaya saber uno qué. Así fue como muchos uruguayos recibimos en nuestras casas el Big Red Racing.

Así fue como llegó a mis manos este juego original de PC, que para aquella época nos presentaba unos gráficos excepcionales y sumado con su excelente música, se había convertido en un clásico en casa, que le sacamos demasiado jugo, ya sea con amigos o en solitario.

Big Red Racing (BRR) fue un juego lanzado para Windows y D.O.S. en 1995 de la mano de The Big Red Software Company Ltd., nos presentaba una experiencia única y nueva para nosotros en aquella época, ya sea por lo innovador del juego en sí en aquel momento, como también comparando con los pocos otros juegos que llegaban a nuestras manos.
Ejemplo de ello eran características que, si bien hoy son de lo más comunes, en aquella época nos sorprendían, como la posibilidad de seleccionar un personaje a manejar (¡el personaje se veía dentro del vehículo!), el color, incluso el logo del equipo, además de la cantidad de pistas que contenía, la cantidad de autos y naves, y la posibilidad de ver la acción de donde quisiéramos, desde la primera persona, dentro del vehículo, o desde fuera, donde quieran. Era increíble realmente.

Lo gráfico a día de hoy no sorprende en absoluto, e incluso nos parecerá bastante mediocre, pero en aquella época fue todo un boom, y nos sorprendío.
Las escenas estaban muy bien detalladas, cada una de ellas con las características culturales de cada lugar.
Los vehículos también estaban muy bien hechos, aunque los personajes no tanto, pero se perdonaba.

La música, resumida en una palabra, era INCREÍBLE. Tan buena es la música de BRR, que dan ganas de colocar el disco en el equipo de audio para disfrutarlas, cosa que realmente se podía hacer.
Muchísimas melodías de este juego me resultan inolvidables, e inclusos muchas las sigo relacionando con algunas pistas, ya que encajaban con el lugar muy bien.
Además de la buenísima música, el juego contaba con efectos de sonido y voces de calidad. Cada pista tenía su “representante” que hacía algunos comentarios antes de comenzar la carrera, como también se podía escuchar en algunos momentos risas graciosas y otros sonidos guturales de lo más cómicos.

La jugabilidad era genial. Como habían muchos tipos diferentes de vehículos, el juego presentaba un control diferente para cada uno de ellos. Algunos bastante fáciles de manejar, y otros para los más expertos.
A pesar de ser muchos vehículos, en realidad el juego contaba con dos opciones para cada tipo de pista, a modo de ejemplo, si jugábamos en una ciudad como en Australia o en USA, podíamos elegir entre un “Mini Morris” o un “escarabajo”; otras pistas más de ruta tenían camiones, las de tierra contenían sheeps o buggies, otras se llevaban a cabo en ríos y debíamos elegir entre dos tipos de lanchas, otras pistas como Hawaii se desarrollaban en helicópteros y otras interesantes se jugaban en la Luna, Marte o Venus, y debíamos seleccionar entre dos tipos de naves futuristas, muy diferentes entre sí, una pequeña nave voladora, o un todo-terreno de seis ruedas. Cabe mencionar también que todos los vehículos poseen un turbo, que dependiendo de ellos podía gastarse de diferentes modos.
Las pistas también abundaban, en gran cantidad, y realmente cada una de ellas diferente de las demás, sin mencionar los diferentes niveles de dificultad de las mismas, costaba hacerse experto para dominar el juego, podíamos recorrer desde las calles de Sydney, pasando por las playas de Estados Unidos, el Coliseo Romano, las pirámides de Egipto y un hermoso paseo lunar con la Tierra de fondo. Muy variado todo.
Por último, pero no menos importante, mencionar la posibilidad de jugar en Multiplayer, lo que hacía que el título tuviera más vida.

Una de las cosas que más recuerdo de este título y más me gustaba era la libertad con la que podíamos movernos en el escenario. Si bien algunas pistas, al alejarse de ellas, tenían un eterno campo interminable y plano, otras tantas tenían unos cuantos lugares secretos y curiosos para descubrir.
Uno de esos secretos que más recuerdo era una rampa, para hacer saltar al auto yendo a alta velocidad, que tenía una pila de ovejas debajo, haciendo que tomáramos velocidad para saltar por encima de ellas (o aplastarla para los mas morbosos). Otras pistas tenían varios lugares curiosos o cortes de camino que valía la pena realizar una vez tomada la mano al juego.
El control era de lo más sencillo, botones para acelerar y frenar, otro para el turbo y otro para recolocarse en caso de que el coche se volteara (lo que había hecho que inventáramos la regla de que si el primero se volteaba, debía esperar a que el otro jugador le pasase para poder recolocarse). Pero quizás lo más desesperante del manejo era el porcentaje de daños, que iba aumentando a medida que chocábamos contra los obstáculos, paredes u otros autos, y al llegar al 100%, el auto explotaba en llamas. Esta característica podía modificarse para hacer más difícil o más fácil el recorrido.

Sin dudas que Big Red Racing fue un juego muy bueno, que si bien se hizo conocido por acá, me parece que pasó sin pena ni gloria por el resto del mundo, lo que yo considero una verdadera pena.
Valdría la pena descargarlo y probarlo para aquellos jugadores realmente amantes de lo retro que quieran disfrutar de un juego original, innovador en su tiempo y con ese aire añejo que se disfruta mucho. Por eso le pondría un merecido 8 al título, que demuestra que los gráficos no lo son todo, después de todo.
Espero que les haya gustado esta gran joya del pasado que les traje hoy, y nos estaremos leyendo en unos días y espero que disfruten de la Gran Carrera Roja.

viernes, 13 de mayo de 2011

Grandes Joyas del Ayer: FIFA '98

Como habré dicho ya un montón de veces, yo no soy un uruguayo ejemplo, por un simple hecho: no me gusta el fútbol (además de que el mate no se encuentra entre mis bebidas de todos los días)…
Y por eso es que en mis blogs no han abundado mucho los juegos dedicados a este deporte, y solo se rescatan algunos casos aparecidos en el Top5 de deportes del Super NES, o el anális de “Goal 3” o MegaMan Soccer, en mi otro blog, RldC.
Pero hay otro juego de fútbol que jamás he mencionado, uno de esos juegos “de verdad” y no tanto de personajes animados ni caricaturezcos, y realmente, en aquella época, lo jugué bastante, haciendo de él, quizá, el único juego de fútbol que tiene un lugar ganado entre los juegos de mi infancia: FIFA ’98.

Uno de los tantos FIFA que han salido al mercado, una franquicia un tanto menguada por Winning Eleven o Pro Evolution Soccer, y a la que ha intentado copiar en las últimas entregas para poder recuperar algo de terreno. Pero hubo un día en que FIFA era lo único y lo mejor a lo que se podía acceder si se quería jugar a un juego de fútbol de calidad, y FIFA ’98 era lo que ofrecía: calidad.

Lo primero que podemos notar en este título es la cantidad excesiva de países, por lo que se convierte en, probablemente, el título más completo en cuanto a países se refiere, y es verdad, porque gracias a este juego conocí países como Vanuatu, Chipre, y demás, que en aquella época, de niño, jamás había sentido hablar.
Lo que siempre me pareció muy curioso es que esta característica estuviera ausente en posteriores entregas, por lo que la versión 98 se convirtió en un hito y siempre tuvo su lugar.

La música se conformaba por una selección de temas de diferentes bandas, y las canciones seleccionadas mantienen un toque movido que hace que uno las relacione con el deporte y de hecho, recuerde al juego por tan solo escucharlas, como de la intro, que se las mostraré a continuación, que contaba con la excelente canción de Blur, titulada Song2.



(Sí, la voz del vocalista es la misma que la del personaje cantante de Gorillaz)

Los gráficos, podrán imaginar, para la época, eran geniales. Los personajes estaban todos muy bien personalizados y, aunque no pudiéramos disfrutarlos desde lejos, a la hora de festejar los goles y demás podíamos ver sus rostros característicos. De hecho, una opción excelente que presentaba FIFA ’98, muy llamativa para la época, era la posibilidad de crear nuestro propio equipo, también creando a nuestros propios jugadores, que generalmente solían ser uno mismo y los amigos del barrio o la clase. Realmente era muy entretenido caracterizarlos en la pantalla, con su color de pelo, ojos y demás, sin mencionar el diseño mismo de la camiseta del equipo. Había que pensar todo.

Y por último, la jugabilidad, que era la clásica “QWEADS” y las flechas, con la que movíamos al personaje. Presionar repetidamente la W para correr más rápido, disparar al arco con la D, etc. Puede resultar un poco extraño, pero al final resultaba cómodo.
Además de poder guardar la partida y los goles favoritos de cada uno, FIFA ’98 daba la posibilidad de jugar ligas (con equipos dentro de un propio país), eliminatorias para el mundial (infinidad de partidos) o si queríamos hacerlo más rápido, jugar directamente desde los cuartos de final.
Los estadios abundaban, cada uno con sus propios diseños, e incluso el juego contaba con un estadio cerrado, un gimnasio de fútbol sala (o fútbol 5) que hacía los encuentros un tanto más entretenidos y diferentes de ese eterno verde del fútbol.

Sin dudas este título, FIFA ’98 Road to World Cup, cuyo tema principal es el mundial de Francia del mismo año, fue un juego revolucionario y que mucha gente probablemente haya disfrutado. Completo en muchos aspectos y divertido a más no poder.
A día de hoy estoy separado de este tipo de juegos y no me divierten como FIFA lo hizo en su tiempo (como tantas otras cosas que hoy me pregunto cómo podían divertirme en aquella época), pero FIFA ’98 sin dudas es una gran joya del ayer.

lunes, 14 de marzo de 2011

Grandes joyas del ayer: The Sims

Hoy vamos a inaugurar otra sección que se suma a la gran cantidad que ya podemos disfrutar en el blog.
“Grandes Joyas del Ayer”, como el nombre lo da a entender, está dedicada a juegos viejos. Pero ya tenemos los Reviews de los Clásicos para esto, y su diferencia con Grandes Hallazgos, Grandes Decepciones o Juegos que Pudieron ser mejores radica en que, las Grandes Joyas del Ayer son juegos que yo mismo disfruté hace muchísimo tiempo ya, y que a la hora de volver a jugarlos, después de mucho tiempo, da una placentera sensación de nostalgia. En conclusión, son juegos viejos o “modernos” que jugaba hace tiempo, y no volví a tocar.

¿Y con qué juego inaugurar esta sección? Como habrán visto en las otras, intento elegir juegos especiales para comenzar este tipo de cosas, y a mi mente vinieron unos cuantos que no nombraré para no aguar la sorpresa del futuro.
Pero el juego que elegí, lo disfruté bastante, me sorprendió, e incluso me hizo pasar experiencias interesantes, buenas y extrañas.
De la mano de la empresa famosa ya en juegos de simulación, la primera gran joya del ayer no es otro que Los Sims.

A mi me parecía más viejo, pero Los Sims datan del 2000, apenas 11 años, y lo disfrutamos gracias a la gente de Maxis.
Este juego innovó en muchos sentidos. Recuerdo mirarlo en la TV, puras publicidades, realmente había revolucionado, y al verlo, yo mismo pensaba cuándo lo probaría. Era como un juego de culto, era un juego inalcanzable.
Llegué a jugar este juego en casa de unos primos, y el hecho de hacer mi propia casa me había interesado bastante. Y llegó a mi casa de pura casualidad, luego de habérselo pedido a un amigo. Meses mas tarde, compré su expansión “Más vivos que nunca”, la cual, después de borrada de la PC, no pude jugar más, por no tener el disco principal del juego.

Pero Sims ofrecía una experiencia nueva y muy diferente. Tan diferente, que atrajo muchísimo público ajeno al acostumbrado. No hay persona, no hay chica que nunca haya jugado al Sims.
Y la experiencia era realmente buena. Manejábamos a un sujeto que podría ser una representación de nosotros mismos, y si nos iba bien, podríamos darle una familia completa.
El juego no era tan fácil después de todo. A pesar de que los trucos “Klapaucius” y “Rosebud” se hicieron tan famosos y todo el mundo los utilizaba, empezar desde cero y sin trucos era una tarea un tanto difícil, y creo que ese era el factor más divertido del juego. Había que procurar administrar bien el dinero, hacerse una casa pequeña al comienzo, comenzar a trabajar y demás, para de a poco salir adelante. Era un verdadero reto, y vaya reto, porque la mayoría de las veces apenas daba el tiempo para hacer cosas, porque, lo que nunca me gustó de este juego, es que el tiempo pasaba volando… tres horas para comer… una para bañarse… etc… Otras características molestas también se encontraban, como “tener 10 amigos para subir de puesto en el trabajo”… ¿cómo se supone que debemos tener tantos amigos, si apenas el tiempo nos da para mantener un par?... luego había ideado la estrategia de tener una esposa que fuera ama de casa y la encargada de tener amigos…

Luego estaban las sorpresas:
A quién no se le erizó la piel cuando, en medio de la noche, nos llamaban por teléfono y nos decían “¡ya están aquí! ¡están en la puerta!” y al mirar la puerta, no había nadie… por otro lado, los ladrones molestos (recuerdo poner el Mouse encima de ellos para que caminaran más lento mientras venía la policía, truco que no sirvió más en las siguientes expansiones), y si jugaban en la casa de la familia Lápida, podrían sorprenderse al ver a los fantasmas de la familia completa en la noche.
Pero, creo que el sentimiento más desagradable que me ofreció el juego, fue el día que me apareció un cartel que decía “mi más sincero pésame, Bruno acaba de morir”… recuerdo que había sido de repente, y quedé realmente helado. XD Sin dudas, The Sims es un juego que trasmite todo tipo de sensaciones, y eso es algo único y difícil de conseguir.

Pero sin dudas hay mucho para hablar. A medida que fue pasando el tiempo, fueron saliendo al mercado más y más expansiones. Algunas fueron realmente excelentes, otras, como Magia Potagia, fueron demasiado lejos (a mi no me interesa que los Sims sean pseudo-Harry Potter!!!) que le quitan todo el realismo al juego y el factor simulación).
Y también es apto para todo tipo de jugadores: aquellos arquitectos de alma que hacen casas, los que lo juegan sin trucos, o aquellos locos que solo matan y hacen sufrir sims.
Pero bueno, para los nostálgicos será una idea excelente ponerse al día con la saga, con los inicios de la misma, y realmente tendrán mucho para recordar, y mucho más para descubrir. Recomiendo que se bajen la última recopilación, y disfruten dándole vida a su propio Sim.
Pero eso sí, más vale que sea pobre, y que luchen día y noche por su bienestar porque, cuando llenan la casa de lujos y dinero, el juego se torna aburrido. Realmente.
Y vamos terminando. Como ya dije recién, las dos características malas de este juego y sus expansiones son la velocidad del tiempo y el hecho de tener amigos para progresar. ¿No entendía la computadora que nuestro Sim era antisocial? Pero al lado de las características malas del título hay infinidad de cosas buenas. Chorreadas y chorreadas de cosas para descubrir y hacer. Si se enganchan con el juego, tienen para rato.
Por esto, y por mucho más, The Sims es una de las “grandes joyas del ayer” que irán apareciendo con el tiempo, acá en BIRCland.
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